Henos aquí, comenzando nuestra primer entrada. Tanto por decir, pero... ¿por dónde empezar?
El brainstorming comienza a rodar...
Que una cosa si, que la otra no, algunas trompadas (nada grave)...
Y como era obvio (?), terminamos midiendo la temperatura de la economía. ¿Qué encontramos? 43 grados a la sombra, el mercurio está que explota. Un país que llega al pleno empleo, es decir empresas trabajando al límite de su capacidad instalada, y urge la necesidad de inversión.
Ahora bien, no queremos ser reiterativos porque cualquier programilla de noticias lo dice no, pero ¿por qué factores una empresa decidiría invertir en Argentina? Seguramente un tema a analizar y que en algún momento ya vamos a poder tratar es la falta de credibilidad y de un plan a largo plazo del gobierno actual, que no solo falta, sino que notablemente brilla por su ausencia.
Pero miremos de manera más microeconómica y objetiva si se quiere: ¿Quién sería capaz de hacer andar un monstruo fabril si después no va a tener qué lo alimente???? Claramente, la incertidumbre acerca del futuro abastecimiento de energía no genera los incentivos propios para atraer las inversiones del tamaño que la Argentina precisa urgentemente para ampliar su capacidad instalada, que abastezca la demanda creciente, y lograr colocarle un aire acondicionado a esta economía.
Es en la política energética donde hallamos una falencia grave, y vemos que estamos meando fuera del tacho... A modo de ejemplo, dos casos a analizar (tarea para uds. Señores, discernir si son antagónicos o no..):
1. Subsidios argentinos varios. Lo urgente no está dejando tiempo a lo importante.
2. Excavaciones varias brasileras (no sólo tienen fortuna al fútbol, sino pregúntenle a algunos uruguayos por qué les cayo mal el fainá el miércoles a la noche..).
Y una preguntilla, ¿en qué estamos gastando??
Subsidios: Del latín subsidium, (masc. sust.):
Para la RAE: prestación pública asistencial de carácter económico y de duración determinada.
Para Nos: gastos corrientes que distorsionan el mercado/ transferencias de la sociedad vía el Estado, hacia los empresarios, en definitiva para pagar menos en tarifas/ resultado del lobby con empresarios.
Aclaremos, dijo Lemos, no estamos en cooooontra de los subsidios, para nada. Pero nos parece que no se puede sostener en el tiempo una economía con una política tan cortoplacista y poco eficiente como lo son las transferencias con el sólo objetivo de mantener tarifas congeladas. Si el subsidio sirviera para incentivar el fortalecimiento de la matriz energética, bienvenido sea, pero no es el caso argentino.
Sin planificación o estrategia claras, y sobre todo ante los ojos de los inversores, no se va a poder revertir la fucking crisis energética.
Nos.




El problema energetico nos trae a mal traer a todos, y mas en verano cuando no vayamos a poder ni prender el ventila...
el petroleo no se acaba nunca mas... y tener el control de un pocito por lo menos es fundamental... sino preguntele a jorge doble-ve...
tan desesperados pudimos estar para vender lo unico que nos podia servir?... pobre yndio petiso y feo