Microeconomía

| el 24 de febrero de 2008 | los lectores han hecho 4 aportes »

Cuando uno anda leyendo y leyendo por primera vez los manuales clásicos de microeconomía, en mi opinión, hay dos resultados posibles. Uno, lo odias y decís: “para qué me sirve a mi esto, si en mi vida lo voy a aplicar a la realidad”. Dos, te engolosinas, lo empezás a ver como un juego y hasta te divierte (sobre todo después de haber aprobado).

Humildemente, yo caigo en el segundo tipo de reacciones ante la micro. En cualquier reunión con mis compañeros de estudio, saltaba un tema que lo encasillábamos en alguna parte de la teoría, y de allí lo discutíamos. Por momentos, se puede pensar en que es un poco enfermo, pero bueno...

El año pasado, con un amigo saltaron discusiones sobre novias... y hasta hicimos un diagrama causal sobre la relación con éstas. Los resultados fueron interesantes, aunque debo admitir, no muy útiles. Nos planteamos así, escribir algo más completo sobre la elección de pareja, desde el punto de vista maximizador de un individuo racional, que elige con qué mujer quedarse, según sus preferencias. El tiempo pasó, lo urgente no dejó tiempo para lo importante, y más que alguna charla, nunca se escribió nada y del tema no se hablo seriamente más.

Para sorpresa mía, a principio de año me llegó un mail de una compañera, con un trabajo que ella decía que estaba bueno y que lo leamos. Se titulaba “Microeconomía del amor” y estaba escrito por David de Ugarte, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. Mi primera impresión fue de decepción, ya que no era para nada original nuestra idea, y nosotros pensamos que sí lo era. Después me puse a pensar, y me dio cierta alegría pensar que después de todo, no estamos tan locos. Incluso el trabajo ahonda en temas como estrategia de juegos en una pareja que juega reiteradamente, en elecciones de mujeres según preferencias y precios implícitos pagados por ella, etcétera... todos temas que no se nos habían pasado por la cabeza.

Lo más interesante del trabajo (para mi gusto, debido a la conclusión a la que arriba) , es que proponía la respuesta a porqué las mujeres dicen que los hombres son todos iguales... Les dejo a continuación el capítulo II del trabajo, es cortito, por eso no vale la pena que lo resuma, léanlo por su cuenta:


“TODOS SON IGUALES...

Cuando nos acercamos a los demás, cuando nos presentamos a alguien que nos gusta, seleccionamos rápidamente aquella información que queremos dar de nosotros mismos.
Evitamos meter la pata, entrar en conversaciones incómodas o tocar temas que probablemente lleven a una discusión agria. A veces, por no decir siempre, ocultamos nuestros propios objetivos de cortejo hasta que el punto de no dejar al otro/a más que la explicación de un “surgió”.

Ahora imaginemos un grupo de chicas cuyo objetivo sea encontrar una pareja estable con cierto compromiso emocional aunque por supuesto no menosprecien relaciones fugaces sin mayores complicaciones... relaciones en las que por supuesto “darían” menos emocionalmente hablando.
Por otro lado tenemos a los chicos, ellos se dividen en dos grupos: uno mayoritario (2/3 del total) que no está interesado en relaciones “serias”, y uno minoritario (1/3) que por el contrario busca algo más estable. Está claro que cualquiera (chico o chica) que busca una relación más profunda “pide” más.

Por otro lado, a todos nos gusta recibir más y además es más probable terminar con éxito un cortejo si mostramos un interés amoroso que uno meramente sexual... Por otro lado, el “lado comprador” no tiene por qué saber que mentimos hasta que ya es demasiado tarde... Claro que el “lado comprador” (las chicas en este caso) también sabe
que es posible, por no decir probable, que intenten darle gato por liebre...

El conocido economista George A. Akerlof (en la fotografía) de la Universidad de California (Berkeley) publicó en 1973 un modelo que reflejaba el comportamiento de un mercado similar. En él sólo el vendedor sabe con certeza la calidad del producto mientras que el comprador sólo puede saberlo “a toro pasado”.
Los resultados son sorprendentes. Imaginemos que podemos establecer un índice para el grado de compromiso, algo equivalente a un precio, que señale cuanto esperamos recibir ycuanto esperamos dar a una eventual pareja.
En nuestro modelo, la función del cortejo sería precisamente comunicar al otro lado nuestros precios y con ello nuestras intenciones , aunque sobre estas siempre quepa una duda: podríamos estar mostrándonos como “chicos serios” sólo para obtener más del otro lado en poco tiempo.



Por tanto si una chica recibe requiebros de un chico que le pide entre 1000 y 2500 puntos de nuestro índice de implicación emocional, dará por hecho que se trata de un “Don Juan”, con tan pocos requerimientos no puede ser de otra manera.
Sin embargo, por encima de 2500 tenemos el verdadero problema: el chico en cuestión puede ser un verdadero “chico serio” o un Don Juan que esté tratando de engañarle...Las columnas muestran el grado de implicación al que están dispuestos a llegar unos y otros. Así, un Don Juan estaría dispuesto a tener una relación recibiendo 1000 y una chica como máximo se implicaría 2000 en él. Un chico serio en cambio estaría dispuesto a tener una relación si recibe un mínimo de 2500 mientras que las chicas estarían dispuestas a poner hasta 3000.
Así que la chica, sabiendo que hay dos veces más don juanes que chicos serios, pondera lo que está dispuesta a implicarse en cada caso por la probabilidad de que sea una cosa y otra. De este modo,


1/3 (3000) + 2/3 (2000)= 2.333,333

En una palabra: si se encuentra con un Don Juan disfrazado, este estaría encantado, se
saca un extra y una auténtica fan... pero si se trataba de verdad de un “chico serio” a nuestra buena amiga le da miedo y hace una oferta por debajo de lo que el “chico serio” de entrada entiende por atractivo (2500).
En términos económicos, podríamos decir además que no existe demanda a precios superiores a 2000 ya que por un lado, ninguna chica está dispuesta a dar más de 2333 y por otro por debajo de 2500 la única oferta realmente existente es de don juanes, que con 2000 ya van satisfechos.
Resumiendo: los “chicos serios” están fuera del mercado, cuando encuentran una chica interesada de entrada en algo más, aunque declare (y sinceramente) que estaría dispuesta a implicarse hasta 3000, a la hora de la verdad se asusta del patinazo.

Se podría objetar que si cambiamos los valores del índice de compromiso, los resultados serían distintos.
Esto es cierto, hemos puesto esos valores precisamente para que nos de un resultado límite. ¿Por qué? Pues porque señala hacía dónde va el efecto de la información asimétrica en un mercado de parejas así definido: los “chicos serios” perderán mercado y tendrán en general que conformarse con menos de lo que en principio las chicas estarían dispuestas a darles si la experiencia previa no les llevara a no confiarse...Tanto menos que puede, como en el ejemplo, que queden completamente fuera de juego.
Puede suponer que nuestro héroe incomprendido sea al final un timo y sólo ofrece 2333, algo de entrada no muy ilusionante para él. Los don juanes ocupan todo el mercado obteniendo a veces incluso más de lo que esperaban... Al final, “todos son iguales” simplemente porque el riesgo producido por la asimetría de la información (los chicos saben realmente sus intenciones mientras las chicas no) expulsa a los “chicos serios” que sólo entrarían en el mercado rebajando sus expectativas y esperando ser valorados tras un periodo de “conocerse”...

¿Hay salidas posibles a este dilema? Seguramente deberíamos preguntar a las compañías de seguros...


Bueno, no sé si están de acuerdo o no, pero es controvertido ¿no?: las mujeres no encuentran lo que quieren, porque no ofrecen lo suficiente para encontrar lo que quieren, debido al miedo de encontrarse con lo que no quieren, y que efectivamente, es lo que obtienen... ahhh, la ironía de la selección adversa y riesgo moral.


Este post va dedicado a todos aquellos que en algún momento me han dicho que la micro no sirve para la vida real y que es aburrida. Él.


P.D: debido a la extención del post, la segunda parte del post "Microeconomía" vendrá después con una reseña de otro trabajo, que también es bastante controversial en sus resultados y que ya en un post anterior recomendé.

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4 aportes

  1. Ella // 25 de febrero de 2008 14:29  

    No se si asombrarme más porque soy la visitante nro 666 o por lo que acabo de leer! jaja

    Es verdad que es divertido mirar las cotidianidades bajo la óptica micro... buen ejercicio. Aunque seguro que el diagrama causal explica más y mejor ;)

    Con respecto al model, para variar, estoy en desacuerdo desde el título.
    Además propone que las mujeres son dda y los hombres oferta, y en realidad cambian de rol permanentemente, o bien son juegos repetidos.
    Por lo tanto, el problema se solucionaria haciendo rodar el modelo a través del tiempo, cuando ambos puedan ajustar expectativas y tal vez cambiar sus precios sombra.

    "...las mujeres no encuentran lo que quieren, porque no ofrecen lo suficiente para encontrar lo que quieren..."
    Típico, le hechan la culpa al que no tiene info...
    Si encontráramos la manera perfecta para señalizarnos, ahorraríamos muuuchos costos de transacción, pero en el amor es prueba y error. esa es la magia.

    Lo que saco de positivo: si no entramos al mercado o fuimos expulsados, es porque somos los buenos del modelo

    :)
    saluds!

  2. Tincho // 25 de febrero de 2008 19:10  

    Jaja, viste que la micro es asi o la aplicas para divertirte un poco o te la pasas maldiciendola.

    En cuanto al modelo, muy interesante aunque para una persepectiva bastante establecida de como son la relaciones. En ese mundo donde las mujeres demandan, los hombres ofrecen, hay info asimetrica y muchos don juanes es un resultado correcto. Aunque tmb se puede introducir las cuestiones de aversion al riesgo como aclara Ella.

    Otro elemento tmb son las expectativas, o las mujeres no tienen expectativas racionales de forma de aprender y superar algunos de los problemas que plantean las asimetrias de informacion? O donde esta la intuicion femenina?! jajaja. Algun mecanismo debe haber porque si no desapareceria el mercado (en el caso extremo claro).


    PD: tmb un poco sexista el tipo al poner que las mujeres siempre ofrecen mas que los hombres.

  3. Él // 26 de febrero de 2008 08:56  

    Es verdad el hecho de que en un primer momento es medio arbitrario los resultados y las proporciones y demás, pero es sólo un caso para ilustrar la idea. Además, ambos son oferta y demanda, y está visto para el caso de un primer encuentro con un perfecto desconocido que no sabemos a priori sus verdaderas intenciones. Para una pareja que ya empieza a conocerse hay que seguir los capítulos siguientes en los que hay jegos iterativos en la pareja, así como también en los capitulos anteriores analiza a quién nos acercamos y a quién no, según nuestras curvas de preferencias (para el autor, entre belleza y cultura). Búsquenlo el trabajo si quieren, en google aparece.
    Ah, ella, te aviso que el causal que hicimos fue un quilombete bárbaro, que nos terminó dando resultados más aleatorios que en la vida misma. Respecto de ser el visitante 666... da cosita ¿no?.

  4. Anónimo // 26 de febrero de 2008 18:03  

    allevato?

    chichiperalta, amigo de la micro pero mas de la razon
    ;D

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